Aquel que conoce a los otros es un sabio, Aquel que se conoce a sí mismo es un iluminado, Aquel que vence a los otros es fuerte, Aquel que se vence a sí mismo es poderoso, Aquel que conoce la alegría es rico, Aquel que conserva su camino tiene voluntad.
Sé humilde, y permanecerás íntegro, Inclínate, y permanecerás erguido, Vacíate, y permanecerás repleto, Gástate, y permanecerás nuevo.
El sabio no se exhibe, y por eso brilla, No se hace notar, y por eso es notado, No se elogia, y por eso tiene mérito, Y porque no está compitiendo, nadie en el mundo puede competir con él.
La Ley del Karma es una Ley Universal, cobrada por la Justicia Objetiva. A la Ley del Karma se le conoce con los siguientes términos:
1 - Ley de Recurrencia (todo vuelve a ocurrir, con sus consecuencias). 2 - Ley del Talión (ojo por ojo y diente por diente). 3 - Ley de Causa y Efecto (no existe causa sin efecto ni efecto sin causa). 4 - Ley de Igualdad (de lo que se da se recibe).
Cuando reflexionamos en algo aprendemos de ello. Cuando hacemos ciertas cosas no lo vemos tan mal como cuando nos las hacen. Por eso decimos que la Ley del Karma es el fundamento de esta escuela y de todo el aprendizaje. Reflexionar en lo que se nos devuelve por nuestras acciones hará que comprendamos finalmente.
¿Qué es Karma?
El Karma es lo que debemos o tenemos que pagar por las malas obras que hacemos cuando dejamos actuar a los yoes en lugar de la Conciencia. Para pagar el Karma se nos da tiempo, pero no hay deuda que no se pague, ni plazo que no se cumpla. Debemos el Karma de siete existencias, y el día que nos queramos Auto-realizar tenemos que pagarlo de contado en una sola existencia.
¿Qué es Dharma?
El Dharma es el dinero cósmico que recibimos por cada obra buena o consciente que hacemos. Este dinero cósmico lo recibimos en un pequeño tarro, que se encuentra en el Tribunal del Karma, en donde todos los Seres nos pagan inmediatamente las obras conscientes que hacemos. Todo ese dinero cósmico es trasladado diariamente al Banco del Dharma. A diferencia del Karma, podemos almacenar Dharma de muchísimas existencias, y por la falta de Conciencia no saberlo utilizar.
¿Qué es el Tribunal del Karma?
El Tribunal de la Justicia Objetiva está formado por muchos lugares en donde se procesa la Ley Divina. En cada nivel de conciencia encontramos diferentes Tribunales, por ejemplo: En el mundo de las 48 Leyes encontramos a Anubis y sus 42 Jueces, quienes manejan las 48 leyes del mundo físico, representadas en cada una de las células del cuerpo humano en los cuarenta y ocho cromosomas. En cada uno de los centros de la máquina humana encontramos Tribunales de Justicia que manejan las leyes de cada dimensión. En el centro sexual, por ejemplo, encontramos el Gran Tribunal. En él podemos ver cómo cada uno de nuestros yoes es eliminado, y cómo se negocia la liberación de la conciencia de cada uno de ellos, y los compromisos que cada una de nuestras chispas adquiere. Podemos también ver la capacidad de compromiso de cada Ser.
¿Qué produce Karma?
Producen Karma las obras, las palabras y las omisiones. Pero debemos observar que nuestros pensamientos y sentimientos son el origen de nuestras obras y palabras.
Que tengamos una hermosa noche de meditacion, seguida de un placentero y reparador sueño. Con un excelente descanso, donde la luz ingrese a nosotros para ser un poco mas iluminados... mañana al despertar!
Cada vez que sientes alegría, alguien deja de sentir dolor. Cada vez que contagias alegría a alguien, la fuerza positiva de esa alegría comienza a multiplicarse.
No existen límites en cuanto a cuán lejos pueda esparcirse la alegría que emana de ti. No hay manera de predecir las cosas buenas que podrían ocurrir a partir de tu decisión de nutrir y hacer crecer la alegría en tu vida.
Buscar sentirse alegre de verdad no es un propósito egoísta. Es una de las cosas más generosas que podrías hacer.
Porque tu alegría es contagiosa. Cuanto más sinceramente ames tu propia vida, más mejorará la vida de aquellos que se te acerquen.
La alegría que experimentes emanará de ti, hacia un mundo en el cual marcará una verdadera diferencia. Cada instante vivido con alegría es un resplandor que puede iluminar hasta la más profunda oscuridad.
Dale a tu corazón la posibilidad de experimentar alegría. Y esa alegría se esparcirá mucho más allá de ti.
"El éxito es aprender a ir de fracaso en fracaso sin desesperarse" , decía el conocido estadista e historiador británico Winston Churchill.
Nadie puede decir que no fracasa nunca, o que fracasa pocas veces. El fracaso es algo que va ligado a la limitación de la condición humana, y lo normal es que todos los hombres lo constaten con frecuencia cada día. Por eso, los que puede decirse que triunfan en la vida no es porque no fracasen nunca, o lo hagan muy pocas veces: si triunfan es porque han aprendido a superar esos pequeños y constantes fracasos que van surgiendo, se quiera o no, en la vida de todo hombre normal. Los que, por el contrario, fracasan en la vida son aquellos que con cada pequeño fracaso, en vez de sacar experiencia, se van hundiendo un poco más.
Triunfar es aprender a fracasar. El éxito en la vida viene de saber afrontar las inevitables faltas de éxito del vivir de cada día. De esta curiosa paradoja depende en mucho el acierto en el vivir. Cada frustración, cada descalabro, cada contrariedad, cada desilusión, lleva consigo el germen de una infinidad de capacidades humanas desconocidas, sobre las que los espíritus pacientes y decididos han sabido ir edificando lo mejor de sus vidas.
Las dificultades de la vida juegan, en cierta manera, a nuestro favor. El fracaso hace lucir ante uno mismo la propia limitación y, al tiempo, nos brinda la oportunidad de superarnos, de dar lo mejor de nosotros mismos. Es así, en medio de un entorno en el que no todo nos viene dado, como se como se va curtiendo el carácter, como va adquiriendo fuerza y autenticidad.
Sería una completa ingenuidad dejar que la vida se diluyera en una desesperada búsqueda de algo tan utópico como es el deseo de permanecer en un estado de euforia permanente, o de continuos sentimientos agradables. Quien pensara así, estaría casi siempre triste, se sentiría desgraciado, y los que le rodeen probablemente acabarían estándolo también.
Como decía G. von Le Fort, hay una dicha clara y otra oscura, pero el hombre incapaz de saborear la oscura, tampoco es capaz de saborear la clara. O como decía Quevedo, el que quiere de esta vida todas las cosas a su gusto, tendrá muchos disgustos. Por eso, en la tarea de educar el propio carácter, o el de los hijos, es muy importante no caer en ninguna especie de neurosis perfeccionista.
No se trata, por ejemplo, de educar a un hijo para que jamás suspenda o jamás rompa un plato, sino más bien para que se esmere en ser un buen estudiante y procure que no se le caiga el plato; y -sobre todo- para que sepa sacar fuerza de cada error y sea capaz de volver a estudiar con ilusión a pesar de un suspenso, o de recoger los pedazos del plato que se le ha caído.
Porque errores los cometemos todos. La diferencia es que unos sacan de ellos enseñanza para el futuro y humildad, mientras que otros sólo obtienen amargura y pesimismo. El éxito, volvemos a repetir, está en la capacidad de superar los tropiezos con deportividad.
Da pena ver a personas inteligentes venirse abajo y abandonar una carrera o una oposición al primer suspenso; a chicos o chicas jóvenes que fracasan en su primer noviazgo y maldicen contra toda la humanidad; a aquellos otros que no pueden soportar un pequeño batacazo en su brillante carrera triunfadora en la amistad, o en lo afectivo, o en lo profesional, y se hunden miserablemente: el mayor de los fracasos suele ser dejar de hacer las cosas por miedo a fracasar-
En tierra firme nada que dudar, auque te digan fracasado sigue sin parar, sigue adelante, nadie ira por ti
Uno entre mil yo ganare Es cuesta arriba la partida, el juego de la Vida Tu no acaba de enteder esta musica ligera que llena de felicidad la triste tarde de tormente si jamas creiste en mi tiene que cambiar de idea la vida es como la marea en mi que se pueda ecapar hay fieles sin parar
Nunca hice trampa ni la voy hacer, pero esta noche he dedicido abrir el corazon lo pierdo todo y vuelvo a comenzar.
Uno entre mil yo ganare Es cuesta arriba la partida, el juego de la Vida Tu no acaba de enteder esta musica ligera que llena de felicidad la triste tarde de tormente tiro al aire mi cancion Jamas por pedir ayuda, y menos a ti que a ninguna sigo guardando mi secreto aqui siempre yo cantando
SI esta en tiera no haga caso no, aunque tedigan acabamos sigue sin parar hasta que suene la campana de
Yooooooo.
Uno entre mil yo ganare Es cuesta arriba la partida, el juego de la Vida Tu no acaba de enteder esta musica ligera que llena de felicidad la triste tarde de tormente tiro al aire mi cancion Jamas por pedir ayuda, y menos a ti que a ninguna sigo guardando mi secreto aqui siempre yo cantando
El usuario de un programa interactivo tiene la capacidad de elegir un conjunto de opciones con las cuales se manipula un contenido que previamente se encontró en la red y el usuario puede darle su propio matiz. El usuario frecuente sigue rutas específicas y definidas y a la vez puede crear una obra, La lógica de la identidad según el autor es elegir valores en una serie de menús predefinidos. Todas estas formas de buscar información inducen a una forma de ser, que se trasforma en un tipo de modismo. Esta es una nueva forma de interactuar en la elaboración de espacios, donde es posible diseñar y personalizar para poder de alguna manera refugiarse en ellos. Los lectoautores son a la vez productores y consumidores de un servicio virtual. Francisco García García autor de este artículo menciona que al seguir un camino interactivo uno no construye un yo único, si no que adopta una identidad establecida. Sin embargo al transitar por los espacios interactivos de un programa uno crea una personalidad y una identidad propia, me parece que el autor no está de acuerdo con el transitar de los menús y todo lo que conlleva el interactuar con un programa informático, por eso habla de manías y caprichos que se generan en el usuario al utilizar de manera mecánica el recurso. Toda interactividad tiene riesgos pero es importante que los usuarios aprendan a interactuar con los programas y los sitios y no solo se vuelva una situación mecánica de la cual no se tenga ningún provecho. (Alva Luz Solano Mata)
García GarcÍa, F. (2006). Autoría de los lectoautores: La paradoja de la interactividad. Revista de Tecnología de la Información y Comunicación Educativa, (6). Recuperado noviembre, 15, 2009, de http://reddigital.cnice.mec.es/6/Articulos/articulo_capitulo.php?articulo=1&capitulo=10
Rcigenweb. (2009, Marzo 12). Generación Web Vlog 28-Web 3.0. [Archivo de video]. Video publicado en http://www.youtube.com/watch?v=Q6aUeAs8iGk